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* Robert Fisk, La Jornada
Traducción Jorge Anaya, nodo 50, 18 noviembre 2015

París: la sombra de Argelia

"La mayor masacre en suelo francés desde la II guerra mundial" - estado islámico y su financiación

Miércoles 18 de noviembre de 2015, por Redacción

No sólo uno de los atacantes se esfumó después de la matanza en París. Tres naciones cuya historia, acción –e inacción– ayudan a entender la carnicería cometida por el Isis han escapado en gran medida a la atención entre la casi histérica respuesta a los crímenes de lesa humanidad en la capital francesa: Argelia, Arabia Saudita y Siria. La identidad franco-argelina de uno de los atacantes demuestra de qué modo la salvaje guerra francesa de 1956-62 en Argelia continúa infectando las atrocidades de hoy. La absoluta negativa a contemplar el papel de Arabia Saudita como proveedora de la forma más extrema del islam, la wahabita sunita, en la que cree el Isis, muestra de qué manera nuestros líderes aún rehúsan reconocer los vínculos entre el reino y la organización que atacó a París. Y nuestra falta total de voluntad de aceptar que la única fuerza militar regular en combate constante con el Isis es el ejército sirio –que lucha por el régimen que Francia desea destruir– nos impide aliarnos con los inmisericordes soldados que están en acción contra el Isis con mayor ferocidad aún que los kurdos.

Siempre que Occidente es atacado y nuestros inocentes perecen, caemos en borrar el banco de memoria [1]. Por tanto, cuando los reporteros nos dijeron que los 129 muertos en París representaron la peor atrocidad perpetrada en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, omitieron mencionar la masacre en París de hasta 200 argelinos que participaban en una marcha ilegal contra la salvaje guerra colonial francesa en Argelia, en 1961 [2]. La mayoría fueron asesinados por la policía francesa; muchos fueron torturados en el Palais des Sports y sus cuerpos arrojados al Sena. Los franceses sólo reconocieron 40 muertos [3]. El oficial de policía a cargo era Maurice Papon, quien trabajó para la policía colaboracionista de Petain en Vichy en la Segunda Guerra Mundial y deportó a más de mil judíos hacia su muerte.

Omar Ismail Mostafai, uno de los atacantes suicidas en París, era de origen argelino, y acaso también lo eran los otros sospechosos identificados. Said y Cherif Kouachi, los hermanos que asesinaron a los periodistas de Charlie Hebdo, eran descendientes de argelinos. Procedían de la comunidad argelina en Francia, integrada por más de 5 millones de personas, para muchas de los cuales la guerra en Argelia nunca terminó, y que hoy viven en los barrios bajos de Saint-Denis y otros enclaves argelinos en París. Sin embargo, el origen de los asesinos del 13 de noviembre –y la historia de la nación de la que proceden sus padres– ha sido casi borrado de la narrativa de los horribles sucesos del viernes. Un pasaporte sirio con un sello griego es más emocionante, por razones obvias.

Una guerra colonial de hace medio siglo no justifica un asesinato en masa, pero ofrece un contexto sin el cual cualquier explicación de por qué hoy Francia ha sido tomada de blanco tiene poco sentido. Al igual que la fe sunita-wahabita saudita, que es fundamento del “califato islámico” y sus asesinos, presuntos practicantes de ese culto.

Mohammed ibn Abdel al Wahab fue el clérigo y filósofo purista cuyo implacable deseo de purgar a los chiítas y otros infieles de Medio Oriente condujo a las masacres del siglo XVIII, en las que la dinastía original al Saud estuvo profundamente involucrada.

El actual reino saudita, que con regularidad decapita a supuestos criminales tras someterlos a juicios injustos, construye un museo en Riad dedicado a las enseñanzas de al Wahab, y la furia del viejo prelado hacia los idólatras y la inmoralidad ha encontrado expresión en la acusación del Isis contra París como centro de “prostitución”. Gran parte del financiamiento del Isis proviene de los sauditas [4], [5], aunque, una vez más, este hecho ha sido borrado de la historia terrible de la matanza del viernes.

Y luego viene Siria [6], cuyo régimen Francia demanda destruir desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el ejército de Assad, rebasado en número y armamento –aunque ha recapturado algún territorio con ayuda de los ataques aéreos rusos [7]-, es la única fuerza militar entrenada que combate al Isis. Durante años, estadunidenses, británicos y franceses han dicho que los sirios no combaten al Isis. Pero ésta es una falsedad palpable: en mayor, las fuerzas sirias fueron echadas de Palmira cuando intentaban evitar que los convoyes suicidas del Isis se abrieran paso hacia la ciudad ... convoyes que podían haber sido atacados por aviones estadunidenses o franceses. Unos 60 mil soldados sirios han perecido en Siria, muchos a manos de islamitas del Isis y de Al Nusra, pero nuestro deseo de destruir el régimen de Assad tiene prioridad sobre nuestra necesidad de aplastar al Isis. Ahora los franceses alardean de haber golpeado 20 veces la “capital” del Isis en Siria, Raqqa: un ataque de venganza por donde se le mire. Porque, si fue un asalto militar serio para liquidar la maquinaria del Isis en Siria, ¿por qué los franceses no lo hicieron hace dos semanas? ¿O dos meses? Una vez más, por desgracia, Occidente –y Francia en especial– responde al Isis con la emoción, más que con la razón, sin ningún contexto histórico, sin reconocer el sombrío papel que nuestros “moderados” y decapitadores “hermanos” sauditas representan en esta historia de horror. Y así creemos que vamos a destruir al Isis ...

* Robert Fisk: Robert Fisk nació en Inglaterra, vive actualmente en Beirut, Licenciado en Ciencias Poíticas en el Trinity College de Dublin. De 1971 al 1975 ha sido corresponsal del diario Times en Belfast. Desde 1976 es corresponsal en el Medio Oriente, actualmente para el periódico londinense The Independent. En sus reportajes ha cubierto la invasión del Líbano por Israel (1978-82), la revolución en Iran (1979), la guerra Iran - Iraq (1980-88), la guerra civil de Afghanistan (1980), la guerra del Golfo (1991), la guerra en Bosnia (1992-96) y el conflicto de Argelia (1992).

(18 y 21 de noviembre de 2015)


[1- El valor de los muertos

Jose Luis Forneo

(...)

Que hace tres días un brutal atentado en un barrio de Beirut provocara 40 muertos y más de 230 heridos no le importó a nadie. Ningún pacifista antiviolencia de la desarrollada y cojonuda cultura occidental se rasgo las vestiduras, pocos cristianos europeos derramaron alguna lágrima, ni siquiera de cocodrilo por la salvaje conculcación del quinto mandamiento o se puso la bandera del Líbano en su perfil de Facebook.

Tampoco lo hacen cuando los aguerridos soldados de la OTAN bombardean a la población civil en Irak, Afganistan, Libia o Siria (por citar solo unas cuantas víctimas del bienestar de los paises superdesarrolados de la larga retahila de crímenes que lo sostienen), ni siquiera cuando son los ciudadanos de otra potencia imperialista como Rusia son los que sufren las consecuencias de una bomba en un avión.

(...)

cuestionatelotodo.

[2- La mayor masacre en suelo francés desde la II guerra mundial, Gontzal Martinez de la Hidalga, Borroka Garaia da!, 19-11-2015

[4- ¿Quién financia al Estado Islámico?, Telesur, 2014 (14-11-2015)

[6- Siete preguntas incómodas sobre ISIS y las guerras contra el terrorismo, Iñigo Sáenz de Ugarte, Argentina Indymedia, 17-11-2015

[7- «Estado» Islámico, Miroslav Lazanski, Red Voltaire, 21-10-2015