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Silvio Schachter, Contrahegemonía Web, 4 setiembre 2018
Juraima Almeida, alainet, 04 setiembre 2018
Larissa Saud, El Salto, 6 setiembre 2018

Carta de una investigadora del Museo arrasado de Río de Janeiro
Austericidio, negligencia y crimen cultural

Emblemático expolio neoliberal del acervo cultural latinoamericano

Miércoles 5 de septiembre de 2018, por Redacción

Como muy acertadamente recoge la pancarta ---fiel reflejo de la instintiva sabiduría popular---, el Capitalismo Quema la Memoria, en su sentido más cabal y literal. No de otro modo cabe entender el significado del ’incendio’ que ha devastado el Museo Nacional de Río de Janeiro, una de las joyas culturales más preciadas de Brasil, con un acervo de más de 20 millones de valiosas piezas, y cuando la dirección del museo negociaba con el Banco Público de Fomento (BNDES) fondos para su manutención, que incluía la instalación de un sistema anti-incendio, actualmente inexistente. Pero, ..., el fuego llegó antes que la ayuda.

Después del fuego: carta de una investigadora del Museo Nacional de Brasil

Polvo y cenizas. Lo que queda tras el incendio evitable del Museo Nacional de Brasil

El Salto 06-09-2018

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vista satelital del Museu Nacional, en la Quinta da Boa Vista, en Río de Janeiro

Mi nombre es Carolina Castellitti, soy alumna de doctorado del programa de posgrado en Antropología Social del Museo Nacional. Tengo el terrible pesar de lo que constituye nuestra pérdida desde el incendio que provocó la destrucción casi total del Museo Nacional de Brasil el pasado domingo.

Desde este espacio me parece importante destacar cómo el Museo, aparte de tener una de las colecciones más importantes —de valor inestimable— de América Latina, tenía también un perfil académico y científico.

Sus exposiciones marcaron la historia de la institución, junto a la excelencia de sus actividades de investigación y enseñanza. Perdimos por un lado una colección histórica, arqueológica, antropológica, etnográfica y natural respetada internacionalmente.

Teníamos la mejor colección egipcia de América Latina, con momias intactas dentro de su sarcófago. Parte de la historia africana, griega, mediterránea, de la América precolombina y el Brasil prehistórico estaban representadas en esas colecciones. Incluso el fósil humano más antiguo de las Américas: ‘Luzía’. Había también dinosaurios y especímenes de la fauna del Pleistoceno. Perdimos una biblioteca insustituible, con obras rarísimas como los libros de la expedición de Napoleón en Egipto y el Diario de Viaje de don Pedro II, último emperador de Brasil.

En torno a esas colecciones, las actividades de investigación científica eran desarrolladas por los departamentos de antropología, botánica, etnología, geología y paleontología —vertebrados e invertebrados—. Además, el museo funcionaba como sede de estudios de posgrado reconocidos a nivel nacional e internacional. Contaba con maestrías y doctorados en antropología social, arqueología, botánica, lingüística y lenguas indígenas, zoología y ciencias de la tierra y especializaciones en geología, gramática generativa y estudios de la conexión, además de las lenguas indígenas brasileñas.

Acompañando esas potentes tradiciones de enseñanza e investigación, en el museo se había logrado construir una de las más importantes bibliotecas de Ciencias Sociales de Brasil, que albergaba un inestimable acervo de literatura antropológica, contando con cerca de 37.000 volúmenes, entre obras de referencia, libros, periódicos, tesis, anales de Congresos y folletos entre otros materiales especiales.

Considero que todo esto sirve para iluminar en qué medida el museo constituye una sede de ciencia viva y de excelencia. Junto con sus colecciones, las investigaciones en curso se volvieron polvo. A partir del domingo, el museo más antiguo de Brasil, donde funcionó la sede de la monarquía, fue transformado en cenizas. La responsabilidad hay que achacársela a cómo las autoridades vienen tratando la memoria histórica y el conocimiento en Brasil.

Las autoridades del museo, empleados técnicos, pedagógicos y alumnos estamos reuniéndonos para tratar de reconstruirlo a partir de los pedazos que quedaron del museo y de nosotros mismos. Para eso, el apoyo de toda la comunidad nacional e internacional nos parece fundamental.

Tus recortes han quemado mi museo

Larissa Saud

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"barbarie" contra la institución científica más importante de América Latina

Incendio en el Museo de Río de Janeiro. Austericido, negligencia y crimen cultural

Silvio Schachter Contrahegemonía Web 04-09-2018

«Los museos son lugares donde el tiempo se transforma en espacio». Orhan Pamuk

El tiempo: 200 años, el espacio: el del Museo Nacional de Rio de Janeiro (MNRJ).

Este domingo 2 de septiembre, un enorme incendio devastó el museo, destruyó una de las joyas culturales más preciadas de Brasil, con un acervo de más de 20 millones de valiosas piezas.

El fuego comenzó alrededor de las 19.30 y solo fue controlado alrededor de las 3 horas del día siguiente. Los bomberos estuvieron casi dos horas sin poder actuar porque los hidrantes no tenían agua, tuvieron que buscarla en un lago. El rector de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), Roberto Leher declaro: “Reconocemos el trabajo valeroso del Cuerpo de Bomberos, pero la forma de combatir el fuego no fue de la misma proporción y escala del incendio. Percibimos claramente que faltó una logística y una capacidad de infraestructura”.

Austericidio, negligencia y crimen cultural, son el resultado de los planes de recortes presupuestarios y ajustes que se aplican a las instituciones culturales y educativas en la mayoría de los países latinoamericanos. Argentina es un triste ejemplo de estas políticas destructivas.

El MNRJ no recibía la asignación que necesitaba para su manutención desde hacía cuatro años. Al menos 10 de los 30 espacios de exposición estaban cerrados y sólo 1% de la colección estaba expuesta al público. En este año, la institución llegó a cerrar sus puertas durante 10 días después de una huelga de los empleados responsables de la limpieza del local que reclamaban sueldos atrasados. Desde 1946, el Museo Nacional está asociado a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), que también estaba sometida a recortes de presupuesto. La dirección del museo negociaba con el Banco Público de Fomento (BNDES) fondos para su manutención, que incluía la instalación de un sistema anti-incendio, actualmente inexistente. Pero el fuego llegó antes que la ayuda.

Luiz Fernado Dias Duarte, subdirector del Museo Nacional declaró: “Son 200 años de memoria, ciencia, cultura y educación, todo perdiéndose en el humo por falta de apoyo y conciencia de los políticos brasileños”. Su desahogo encuentra apoyo en la realidad. Cuando el museo cumplió 200 años, el pasado junio, ningún ministro de Estado aceptó la invitación para asistir a la ceremonia. “Todos quieren dar apoyo ahora. Nunca tuvimos suficiente apoyo”. Dijo sentir una “inmensa rabia” por todo lo que lucharon y que “fue perdido en la fosa común”.

La SBPC (Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia) de Río de Janeiro señaló: “El incendio es símbolo del descuido del gobierno de Michel Temer con ciencia, cultura y patrimonio”. Pero admite que esa indiferencia viene desde la gestión petista del gobierno de Dilma Russef: “Desde 2014 el gobierno federal no hace la transferencia de los recursos apropiados para el mantenimiento del museo”.

La curadora e investigadora académica Ivana Bentes, ex secretaria de Ciudadanía y Diversidad Cultural del Ministerio de Cultura, clasifica el incendio de “barbarie” y no “accidente” producto de la precariedad de sus instalaciones. “El museo sobrevive con el mínimo de recursos del Estado, el público hacía contribuciones para ayudar en el mantenimiento”, recuerda.

Marco Aurelio Caldas, un museólogo que trabajó en la institución durante más de nueve años, llegó al museo tan pronto como se enteró del incendio. “Son 200 años de trabajo de una institución científica, la más importante de América Latina. Todo está terminado. Nuestro trabajo, nuestra vida estaba allí”.

El urbanista Washington Fajardo, que fue presidente del Consejo Municipal del Patrimonio Cultural de Río de Janeiro declaró: “Que las generaciones futuras nos perdonen. Somos la gran nación desmemoriada, vagando por el cosmos sin saber lo que fuimos, o podemos, o soñamos. Ahora son cenizas aquello que debería inspirar a los jóvenes a guiar la nación”.

Otros trabajadores de museos, investigadores, académicos y pasantes también acudieron al barrio de Sao Conrado en Río. Muchos de ellos lloraron mientras observaban cómo las llamas consumieron el edificio.

El MNRJ, devorado por las llamas este domingo en Río de Janeiro, es el último de una larga lista de instituciones y entidades culturales que han sido parte de la desidia, abandono y pasto de las llamas en Brasil en los últimos años.

En 2010, un incendio afectó al laboratorio de reptiles del Instituto Butantan, también en Sao Paulo y sede de una de las principales colecciones de cobras de Latinoamérica.

En 2011 el Palacio Universitario de la UFRJ, situado en playa Vermelha, también fue pasto de las llamas, que devoraron la capilla y el almacén de la Facultad de Educación.

En 2013, el auditorio del Memorial de América Latina, en el que se encontraba expuesto un enorme panel de la centenaria artista nipo-brasileña Tomie Ohtake en Sao Paulo, obligó a los bomberos a actuar durante horas en el local, proyectado por el célebre arquitecto Oscar Niemeyer.

Por aquel entonces también se denunciaron los recortes acumulados destinados a la Secretaría regional de Cultura.

Por otro lado, el Museo de Ipiranga, dependiente de la Universidad de Sao Paulo (USP), está cerrado desde hace cinco años mientras se culminan una serie de reformas después de que un informe alertara sobre el riesgo de derrumbamiento del edificio, también de un gran valor arquitectónico e histórico.

En octubre de 2016, la octava planta del rectorado de la UFRJ fue calcinada y dos años antes, un cortocircuito en un aire acondicionado provocó otro incendio en el Centro de Ciencias de la Salud de la entidad.

En 2016, la Cineteca brasileña, en São Paulo, perdió una colección de 1.000 películas latinoamericanas por el fuego que llegó a uno de sus depósitos. Tres meses antes, el Museo del Idioma Portugues (Museu da Língua Portuguesa), también en São Paulo, había sido dominado por el fuego.

En agosto de 2017, hubo cuatro heridos en otro incendio en una residencia estudiantil de la universidad fluminense, que, con más de medio siglo de antigüedad, nunca pasó por una reforma y no contaba con salidas de emergencia, ni alerta de incendios.

Hace un mes una explosión en el laboratorio de metalurgia del Instituto Alberto Luiz Coimbra dejó tres heridos. Dos meses antes, en junio, se prendió fuego uno de los pisos del Hospital Universitario Clementino Fraga Filho.

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protestas después del incendio

El austericidio, el incendio del Museo Nacional de Río y la destrucción de la memoria

Juraima Almeida [1] alainet 04-09-2018

En la noche del primer domingo de septiembre, un incendio destruyó el bicentenario Museo Nacional de la Universidad Federal de Rio de Janeiro y puso en primer plano la indignación por los recortes presupuestarios puestos en marcha por el gobierno de facto de Michel Temer. Se trató de un austericidio que destruyó parte de la memoria colectiva brasileña.

El Museo, fundado en 1818, era una de las principales instituciones de investigación, enseñanza y cultura del país, con un acervo de más de 20 millones de piezas entre colecciones de geología, paleontología, etnología e historia y 530 mil libros. Como muchas otras instituciones, desde el advenimiento del gobierno de facto, dos años atrás, el Museo pasaba por una dura situación financiera, con falta de recursos incluso para su mantenimiento.

Momentos de tristeza y tensión, con forcejeos entre manifestantes y policías, se vivieron frente al Museo Nacional de Río de Janeiro, devastado por un incendio que colocó en primer plano el debate sobre los recortes presupuestarios en Brasil. “No sirve solo llorar. Es necesario que el gobierno federal, que dispone de recursos, ayude al Museo a reconstruir su historia”, afirmó el director de la bicentenaria institución, Alexandre Keller.

La Unesco lamentó “la mayor tragedia para la cultura brasileña en los últimos tiempos” y denunció que el incendio “expone la fragilidad de los mecanismos nacionales de preservación de sus bienes culturales” [2].

El gobierno de facto de Michel Temer, cuestionado por los recortes, anunció la creación de una “red de apoyo económico” con grandes empresas públicas y privadas para facilitar la reconstrucción de esta joya del acervo brasileño, aunque sin detallar los recursos previstos.

El incendio, que significa una pérdida irreparable para la ciencia, educación y memoria de Brasil, es consecuencia clara de la política de austeridad estructural del gobierno de facto de Michel Temer, consagrada en la enmienda constitucional 95, que congeló los gastos de la Nación por 20 años, limitados por la tasa inflacionaria [3].

Así, las llamas que corroyeron y transformaron en humo la memoria de toda una sociedad, simbolizan, de manera trágica, las consecuencias del austericismo y de la despreocupación por la educación superior y la investigación. Además de eso, son reveladoras de algo más profundo y funesto: la destrucción de una nación aún en construcción, señaló el académico de Unicamp, André Kaysel.

Vinculada a la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), la institución había sufrido recortes en la financiación, que le obligaron a cerrar al público varios de sus espacios, y estaba pendiente de recibir un patrocinio por unos 5,3 millones de dólares firmado en junio por el BNDES (el banco de fomento brasileño).

El siniestro se declaró el domingo hacia las 19.30 locales por causas por el momento desconocidas, cuando ya había cerrado las puertas al público. Sus cuatro vigilantes consiguieron salir y no se ha dado parte de víctimas. Pero las llamas se extendieron rápidamente por sus tres plantas, que contenían materiales altamente inflamables. La veintena de cuarteles de bomberos movilizados tardó seis horas en controlarlo.

La destrucción es una pérdida inconmensurable para Brasil y también para el planeta, porque en el desastre se perdieron piezas únicas e insustituibles procedentes de muchas naciones y representativas de múltiples culturas de América, Europa, África, Asia y Medio Oriente. Entre ellas muchas que se encontraban agrupadas en la mayor colección arqueológica del antiguo Egipto que existía en este hemisferio y más de 700 piezas de las civilizaciones griega, romana y etrusca. Se trata de un golpe devastador para el conocimiento científico de todo el mundo.

Varios empleados del museo denunciaron que había muros agrietados y descascarados, instalaciones eléctricas al descubierto, carencia de dispositivos contra incendios, así como una vigilancia que resultó del todo insuficiente (cuatro personas para una construcción de 20 mil metros cuadrados), que no fue capaz de detectar el fuego en sus momentos iniciales.

Matar el pasado para impedir el futuro

Desde 2014 el museo dejó de recibir los menos de 130 mil dólares anuales que tenía asignados para su conservación y restauración. Mientras, Brasil invertía seis mil millones de dólares en la compra de 36 aviones de combate –los Saab 39 Gripen de fabricación sueca–, su principal recinto museográfico dedicado a la ciencia acumulaba condiciones de catástrofe.

La preservación y protección del patrimonio científico e histórico debiera ser un rubro presupuestal prioritario, sólo antecedido por la seguridad y el bienestar de las poblaciones. La trágica pérdida del Museo Nacional de Brasil debiera, al menos, servir como una señal de alerta para todos los gobiernos neoliberales, sumidos en el austericidio del capitalismo trasnacional.

El incendio que el domingo consumió parte fundamental de la memoria colectiva brasileña es el más cruel síntoma de la destrucción a la cual viene siendo sometido el país por las elites que administran el país en nombre de la rentabilidad.

Si la voluntad democrática del pueblo no logra derrotar a la reacción, el país seguirá el rumbo de una sociedad atomizada, prisionera de sus miedos e inseguridad presentes, sin pasado y, por eso mismo, incapaz de tener futuro, señala Kaysel.

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Museo Nacional de Río de Janeiro

(Actualización 7 de setiembre de 2018)


[1Juraima Almeida: Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

[203.09.2018 - UNESCO Office in Brasilia

UNESCO no Brasil lamenta incêndio no Museu Nacional

A UNESCO no Brasil lamenta a perda incalculável para a cultura, a ciência e a história natural em decorrência do incêndio no Museu Nacional do Rio de Janeiro, na noite de ontem (02/09/2018).

Uma das instituições científicas e antropológicas mais importantes da América Latina, com mais de 20 milhões de itens, essa perda significa a maior tragédia para a cultura brasileira nos últimos tempos e expõe a fragilidade dos mecanismos nacionais de preservação de seus bens culturais. A tragédia se soma a outras perdas expressivas em museus brasileiros como foram recentemente os casos do Instituto Butantã (2010), do Memorial da América Latina (2013), do Museu da Língua Portuguesa (2015) e da Cinemateca (2016).

Em novembro de 2015, com o apoio do Brasil, a 38ª sessão da Conferência Geral da UNESCO aprovou a Recomendação à Proteção e Promoção de Museus e Coleções, sua Diversidade e seu Papel na Sociedade, amplamente divulgada no país. Foi um movimento pela proteção dos museus em todo o mundo, como “instituições que buscam representar a diversidade cultural e natural da humanidade, assumindo papel essencial na proteção, na preservação e na transmissão do patrimônio”.

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Recomendação referente à Proteção e Promoção dos Museus e Coleções, sua Diversidade e seu Papel na Sociedade

“É fundamental que tais recomendações sejam implementadas imediatamente para evitar que tais tragédias ocorram, comprometendo a cultura e a memória nacional de forma irreparável”, lamenta a Diretora e Representante da UNESCO no Brasil, Marlova Jovchelovitch Noleto.

O Brasil sofreu um dano irreversível em um de seus patrimônios mais valiosos, um equipamento não apenas cultural, mas também dedicado ao ensino e à pesquisa. Além disso, a edificação do Museu é um monumento histórico, que foi residência da Família Real Portuguesa quando de sua chegada ao país.

A UNESCO no Brasil expressa sua solidariedade à nação brasileira, às comunidades científica e cultural, e aos funcionários e pesquisadores do Museu Nacional pela dramática perda. Ao mesmo tempo, a Representação se coloca integralmente à disposição das autoridades brasileiras para, com sua expertise, minimizar os efeitos dessa perda e contribuir para consolidar uma política de proteção aos museus e às coleções.

UNESCO » Representação no Brasil.

[3- Senado de Brasil aprueba enmienda que congela el gasto público, teleSUR 13-12-2016

Senado de Brasil aprueba congelar gastos públicos durante 20 años, La Nación 13-12-2016:

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Senado de Brasil aprueba enmienda que congela el gasto público, teleSUR 13-12-2016
Senado de Brasil aprueba congelar gastos públicos durante 20 años, La Nación 13-12-2016

- Utopía o Distopía? Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Brasil y en el mundo:

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Utopía o Distopía?
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Brasil y en el mundo

- Tres etapas del golpe blando en Brasil:

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Tres etapas del golpe blando en Brasil