Portada del sitio > Hemeroteca Ecología > El Banco Central Europeo contempla la posibilidad del abandono o expulsión (...)

InSurGente 18 enero 2010
Nuño Rodrigo Cinco Días 19 enero 2010
gameto.blog 14 enero 2010

El Banco Central Europeo contempla la posibilidad del abandono o expulsión del euro de alguno de los estados [20/01/10]

Miércoles 20 de enero de 2010, por Redacción

Recogemos tres escritos -de InSurGente, Cinco Días y el blog gameto- que se refieren al mismo informe, hecho público por el Banco Central Europeo en diciembre 2009, sobre la posibilidad de una separación pactada o una expulsión unilateral del sistema del euro de un estado miembro de la Unión Europea. Y se añade en nota a pié de página otro artículo, asimismo de InSurGente, que se hace eco de la opinión del estadounidense premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz: la crisis financiera mundial no terminará antes de 2013, y únicamente si se toman medidas urgentes, que no especifica, y sólo si se afronta mediante una respuesta global.

InSurGente 18 enero 2010

Expulsión del euro: ¿quién dijo imposible?. El Banco Central Europeo publicó recientemente un documento barajando la expulsión del euro

La crisis es tan profunda [1] que también es una crisis de imposibles: nada parece que no pueda dejar de serlo. Efectivamente, lo que ayer se nos decía inconcebible por el terremoto político que pudiera desatar, la secesión o expulsión del euro, hoy resulta que tiene categoría de hipótesis documentada, nada menos que por el máximo responsable oficial en materia monetaria europea: el Banco Central Europeo.

El documento en cuestión Withdrawal and Expulsión from the EU and EMU (Retirada y expulsión de la Unión Europea y de la Unión Económica y Monetaria) examina las posibilidades jurídicas de la "secesión" voluntaria y "expulsión" obligada de países de la zona euro.

El estallido de la crisis financiera y las crecientes dificultades presupuestarias por las que atraviesan algunos gobiernos europeos hacen que, aunque sea una posibilidad a la que todavía se alude como "remota", no se pueda descartar como "concebible" la expulsión o abandono de algún país de la zona euro y la UE.

Como hemos venido informando desde hace ya algún tiempo, España integra el grupo de países que, si bien no se menciona explícitamente en este informe, está en el punto de mira acusador de la máxima autoridad monetaria europea. Sin ir más lejos, la semana pasada, Trichet (gobernador del BCE) advirtió a España junto a Grecia e Irlanda de que tenían que acabar con sus problemas presupuestarios, y que ningún gobierno debiera esperar un tratamiento especial en ningún caso.

- Fuente: Insurgente

Nuño Rodrigo, Cinco Días, 19 enero 2010

El euro no es el problema

La dificultad que supone para países como España la imposibilidad de devaluar la moneda y recuperar competitividad por esta vía es uno de tantos dilemas económicos generados por el crac que tienen un perfil político. El documento legal preparado por el BCE el año pasado, en el que reflexionaba -según su propia terminología- sobre el proceso de salida negociada, expulsión o autoexpulsión de la zona euro es munición, y de la buena, para el euroescepticismo.

El documento es un tanto farragoso, pero aclara algunos puntos. Por ejemplo, no hay un procedimiento de salida unilateral lo que, aunque pueda sonar a imprevisión, no es mala idea en la medida en la que evita, pongamos por caso, que algún Estado miembro juegue con la idea del chantaje: "o recibo ayuda o me marcho".

De todos modos, la cuestión parece un tanto fuera de lugar. Abandonar el euro para retomar una devaluada peseta supondría un alivio en términos de competitividad -devaluaciones de 1993 y 1995- a un precio demasiado alto. Es decir, y sólo por poner un ejemplo, ¿qué evitaría una fuga de capitales hacia la moneda fuerte a medida que se acerca la salida del euro?

La cuestión más de fondo, y la favorita de los euroescépticos, es hasta qué punto la moneda única ha sido causante de los desequilibrios. En otras palabras, si ha merecido la pena. Se le puede culpar de todo lo malo o atribuirle todo lo bueno; son las ventajas de la economía ficción. Pero, haciendo desde estas líneas un poco de economía ficción, se hace difícil pensar que la burbuja inmobiliaria y el déficit corriente español se habrían evitado por usar la peseta. Baste como ejemplo lo sucedido en Islandia o algunos países de Europa del Este. No es el euro quien aprieta, es el ladrillo.

- Fuente: Cinco Días

Gameto.blog 14 enero 2010

Documento legal BCE sobre salida pactada del Euro

Europa en la picota o la paradoja de los CDS - Valor añadido - Cotizalia.com

2009 ha sido, desde mi modesto punto de vista, el año de la ruptura definitiva entre la economía financiera y la productiva. De hecho, si algo ha quedado claro es que, al menos para los guardianes de los presupuestos y los tipos de interés, y salvo contadas excepciones en el mundo desarrollado, la primera importa más que la segunda. Gran parte de las actuaciones que han realizado desde el inicio de la crisis han ido encaminadas a salvar, directa o indirectamente, al sistema bancario y sus adyacentes. La paradoja descansa en que tales acciones han sido acometidas con recursos privados generados en la actividad real, ahorro e impuestos, cuyos agentes no han visto contraprestación en forma de circulación de crédito o creación estructural de puestos de trabajo. Eso sí, los mercados dirección norte desde marzo tanto en acciones como en deuda, que de bien nacidos es ser agradecidos y hay que aprovechar mientras dure la ausencia de conciencia de la ciudadanía sobre lo que aquí ha ocurrido. Si algo demostró agosto de 2007 es que, antes o después, la realidad a pie de calle importa y el ajuste, cuando llega, deja cadáveres por el camino.

Hemos llegado a un punto en el que cualquier lógica es sistemáticamente ignorada bajo la premisa de que siga la fiesta. Los argumentos no importan y priman los eventos, la realidad. Y ésta es innegable: subidas históricas y sin comparable alguno en la historia moderna de las finanzas en los últimos once meses. Sin embargo hemos llegado a un punto peligroso, puesto de manifiesto ayer por gran parte de la prensa anglosajona, y que se deriva de un acontecimiento excepcional, a saber: el precio que atribuyen los inversores al riesgo conjunto de impago de 125 de las principales compañías europeas solventes, medido en términos del iTraxx Europe a 5 años, es menor (63.000 dólares por cada 10 millones de deuda) que el que aplican a quince de sus economías (71.500) -referencia, el SoVx de Markit al mismo plazo-. Es decir, resulta más barato cubrirse contra la posibilidad de que Europa en su conjunto pete que frente a que lo haga una muestra sustancial de sus firmas cotizadas. Toma ya.

Una paradoja que se deriva de un hecho cierto. El coste de financiación de cualquier empresa se compone de una parte fija, que es la referencia bancaria utilizada, más un diferencial específico que le resulta de aplicación. En la determinación de este último se suman elementos como la tasa libre de riesgo del país en el que desempeña su actividad más una prima que resulta de sus circunstancias individuales. Ambos factores deberían incorporar el riesgo de default colectivo y particular, respectivamente. No es excepcional, especialmente en las naciones emergentes, que una sociedad disfrute de un diferencial mejor que el de su gobierno de turno a consecuencia de una buena diversificación internacional o de un posicionamiento de producto envidiable que le garantiza una estabilidad en su generación de flujos de caja, por poner dos ejemplos obvios. Sin embargo sí que es una anomalía que el concepto de Europa como tal sea percibido como más peligroso que el de los agentes económicos que la integran, gran parte de los cuales realizan la mayor parte de su actividad en su territorio. Algo falla.

Alguno podrá argumentar, no sin razón, que no hay track record suficiente en los Credit Default Swaps o CDS como para alarmarse, que la referencia utilizada carece de la liquidez suficiente o está mal construida toda vez que, en ambos índices, no hay ponderación por tamaño y se atribuye un peso igual a las compañías y países que las integran. El repunte bestial de los CDS de Grecia justificaría, al menos en parte, el fuerte rebote del indicador soberano europeo. Un impacto al que contribuiría igualmente su mayor peso específico dentro del selectivo, equivalente a 8 veces el de cualquier empresa en el suyo. Sin embargo no dejemos que las ramas no nos dejen ver el bosque. Si los gobiernos no cumplen con sus obligaciones por carecer de recursos para ello, la solución -perdonen que sea pesado en este punto que ha aparecido en varios de los últimos posts- pasa por un mayor esfuerzo del sector privado de la economía, bien por acción, a través del pago de mayores impuestos, o por omisión, con una contracción del estado del bienestar que, a su vez, puede generar desconfianza. Y eso impactará de forma directa o indirecta a su tejido industrial. No nos engañemos. De ahí lo extravagante de lo que está pasando.

De hecho el SoVx -que incluye naciones no pertenecientes a la UE 27 como Noruega y otros que no han adoptado el euro como Reino Unido- refleja una realidad incuestionable: el riesgo individual de cada miembro de la UEM tiene trascendencia para el conjunto de los países que la integran de forma tal que, en caso de producirse finalmente un quebranto, tendría impacto sobre el propio Tratado de la Unión, su viabilidad y su futuro, disparando la incertidumbre. De ahí que no sea tan disparatado asimilar el potencial impago de, por ejemplo, Grecia, al resto de sus compañeros de viaje en el sueño europeo. No en vano, el BCE ya ha preparado un documento legal, de imprescindible lectura, sobre la viabilidad de una separación pactada o una expulsión unilateral de un estado miembro de la Unión. Y es que cuando el río suena … Pero nada. Aquí no pasa nada.

- Fuente: Gameto.blog


[1InSurGente 19 enero 2010

Mazazo a los vendedores de optimismo. El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, sostiene que hay crisis para rato

"Es normal que en Wall Street se hable del crecimiento global de la economía, porque eso vende acciones. Los economistas con quienes he hablado y con los que estoy de acuerdo, no piensan así. Todo lo contrario: afirman que el sistema financiero en este momento es mucho más frágil que antes de la crisis y supone un riesgo para una estabilidad duradera", declaró: "La única pregunta que habría que hacer es: ¿cuándo se repetirá todo esto?".

La crisis financiera mundial no se acerca a su fin y no terminará antes de 2013, pese al optimismo de banqueros y gente de Bolsa, según el premio Nobel de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz, quien advierte de que urgen medidas y una respuesta global al problema. Además, señaló que el sistema financiero es mucho más frágil.

"El mundo seguro que no saldrá de la crisis ni en 2010 ni en 2011. Quizás ni en 2012 y 2013", declaró Stiglitz al semanario serbio Econom:east.

Según el profesor de Economía, el país donde empezó la crisis, Estados Unidos, luchará durante largo tiempo contra el déficit y por la recuperación de la política monetaria.

Stiglitz indicó que el optimismo reinante en círculos de negocios se basa en los pronósticos de que la recuperación está cerca y que la bolsa se ha estabilizado, pero que el sistema financiero no depende sólo de los factores económicos.

"Es normal que en Wall Street se hable del crecimiento global de la economía, porque eso vende acciones. Los economistas con quienes he hablado y con los que estoy de acuerdo, no piensan así. Todo lo contrario: afirman que el sistema financiero en este momento es mucho más frágil que antes de la crisis y supone un riesgo para una estabilidad duradera", declaró. "La única pregunta que habría que hacer es: ¿cuándo se repetirá todo esto?", recalcó.

Stiglitz, aunque se muestra satisfecho por el ligero crecimiento de la economía, está decepcionado porque no se ha aprovechado el momento para reformar el sistema financiero global.

"Es horrible ver que el balón se infla y no hacen nada, aunque está claro que explotará. Y no se ha hecho nada ni después de la explosión, sobre todo en Estados Unidos", señaló.

Entre las propuestas hechas por Stiglitz están la prevención de una nueva crisis y la creación de un organismo con más competencias y representación que los existentes, porque "la crisis global requiere una respuesta global".

- Fuente: InSurGente.