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Miguel Salas, sin permiso, 22 octubre 2017

El 155 es contra Catalunya, pero afecta a las libertades democráticas de toda la población del Reino de España

AMEC se solidariza con la lucha del estudiantado catalán, elpaiscanario.com, 26-10-2017
A nuestras amigas del estado, CUP, 18-10-2017

Viernes 27 de octubre de 2017, por Redacción

El 21 de octubre, el gobierno del Partido Popular, con el acuerdo del PSOE y Ciudadanos, ha decidido dar un golpe de Estado en Catalunya, que el Senado confirmará el próximo 27. La aplicación del artículo 155 de la Constitución significa el cese de todo el gobierno catalán, la intervención del Parlament, que no podrá aprobar leyes ni proponer presidente, supone también controlar las funciones esenciales de la Administración de la Generalitat, especialmente en el terreno de la seguridad y los medios informativos públicos, representa una amenaza sobre los funcionarios que no acaten las órdenes y suponer convocar elecciones en un plazo de seis meses que, sin embargo, podría ser ampliado. La Generalitat y sus funciones serán dirigidas por un “virrey” y por los ministros de Rajoy. Es una decisión durísima contra Catalunya, que tendrá repercusiones en todo el Reino.

El 21 por la tarde, unas 450.000 personas, según la Guardia Urbana, llenaron de nuevo el centro de Barcelona para exigir la libertad de “los Jordis” (Jordi Sánchez y Jordi Cuixart) en prisión incondicional desde el día 16 y contra la aplicación del artículo 155. Una manifestación convocada por la Taula per la Democràcia, de la que forman parte la ANC, Ómnium Cultural, CCOO, UGT, Unió de Pagesos, y hasta 97 asociaciones sociales y civiles, que reunió a un amplio abanico de organizaciones y personas unidas por su voluntad de defender la democracia, de oponerse a la represión y de encontrar una salida que responda a la exigencia de una mayoría del pueblo catalán de ejercer el derecho de autodeterminación.

El gobierno del PP no ha querido nunca ni hablar, ni negociar, ni dialogar. En la carta de Puigdemont del día 19 de octubre, se lee: “El 10 de octubre, el Parlament celebró una sesión con el objeto de valorar el resultado del referéndum y sus efectos; y donde propuse dejar en suspenso los efectos de aquel mandato popular.” O sea, que reconoce que no ha sido proclamada la independencia o la república catalana, lo que, supuestamente, le pedía Rajoy, pero de poco sirvió esa respuesta. Rajoy ni siquiera se tomó tiempo para enviar la respuesta que ya tenía preparada: poner en marcha el artículo 155. No fueron escuchados ninguno de los numerosos llamamientos al diálogo o a la negociación de muchos dirigentes políticos, sindicales, premios Nobel, etc.

Sobre legalidades

En su campaña de propaganda, el gobierno Rajoy tiene la desfachatez de decir que se ha visto obligado a tomar la decisión para “volver a la legalidad” y que se cumpla la ley. La decisión de aplicar el 155 es justamente la manera de que en Catalunya no se cumpla la ley. Porque la ley dice que el Parlament catalán es el representante del pueblo, y ha sido suspendido. La ley dice que el president de la Generalitat solo puede ser sustituido mediante votación parlamentaria, y Rajoy se lo ha liquidado. Hasta la Constitución dice que hay libertad de expresión, pero desde el próximo viernes en los medios de comunicación públicos estará sujeta a las decisiones que tome quien nombre el gobierno como censor. La ley no dice cómo hay que aplicar el artículo 155, Rajoy ha decidido que la ley es él. Para apoyar todas esas barbaridades, El País tituló que “el gobierno restaura el orden constitucional”, pero lo que se ha instaurado es un clima antidemocrático y de imposiciones.

Sigamos con las legalidades. Desde que el Parlament catalán decidió convocar el referéndum del 1 de octubre, el gobierno del PP ha ido tomando medidas sin que ninguna de ellas pudiera debatirse en el Parlamento. Todas las decisiones, especialmente la intervención económica de la Generalitat, un 155 avant la lettre, han sido arbitrarias y sin que pudieran ser votadas. Porque hay un elemento al que no se presta, o no se quiere prestar, la suficiente atención: existe un choque de legalidades, no sólo respecto a las últimas decisiones del Parlament catalán, sino también porque el 155 anula todos los resortes jurídicos y políticos de la propia autonomía, y tanto el Parlament como una mayoría del pueblo catalán se considera sujeto político, que tiene soberanía y, por lo tanto, capacidad de ejercer el derecho a decidir.

El mismo encarcelamiento de “los Jordis” es puesto en cuestión por numerosas opiniones jurídicas. Para la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona, al acusarles de sedición la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela se ha inventado “un nuevo tipo diferente de los legales”, pues en los hechos no hubo violencia. Según la doctrina del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional no es competente para investigar un delito de sedición, e incluso la juez vulneraría la doctrina de la misma Audiencia Nacional que, en diciembre de 2008, consideró que el delito de rebelión no es competencia de ese tribunal. Todo vale en esta batalla contra la exigencia del derecho a decidir del pueblo catalán.

Más sorprendente aún, quien en la práctica gobernará Catalunya los próximos meses será Rajoy. Su partido alcanzó en las últimas elecciones catalanas el 8,5% de los votos, ¿será legal y democrático que gobierne con ese porcentaje de apoyo? El Senado será la única institución que podrá decir algo respecto a la aplicación del artículo 155. En esa Cámara el PP tiene mayoría absoluta, una mayoría que tiene que ver con la particular representación electoral que existe en el Reino de España. Con el 33% de los votos, el PP obtuvo el 62% de los senadores, ¡viva la representatividad! Será legal, pero su consideración democrática es más que discutible.

Y, si ampliamos el foco, a esas dudosas legalidades hay que añadir que fue el PP quien rompió, con la ayuda del PSOE y CiU, lo que se venía llamando el “contrato social”. Aprovecharon la crisis para implantar medidas arbitrarias, como los recortes sociales o la reforma laboral, encausaron a más de 300 sindicalistas por defender el derecho de huelga o decidieron salvar la banca para ampliar las desigualdades sociales. Si hablamos de legalidades o ilegalidades, tengámoslas todas en cuenta. Porque, la aplicación del 155 representa también la quiebra política del régimen del 78 y de la Monarquía que ha ligado su destino a la política del PP de Rajoy. Quizás pueda imponerse en lo inmediato, pero se ha abierto un foso que no se podrá rellenar. Para una parte importante de la población del Reino, la Monarquía estará ligada a la represión, a la aplicación de medidas antidemocráticas y a la desigualdad social. Hasta ahora parecía, o se hacía parecer, que la Monarquía estaba por encima de las disputas políticas y sociales, como si viviera en una urna de cristal. Eso se ha acabado, si es que alguna vez estuvo en duda.

Habrá respuesta

La aplicación del artículo 155 agudiza el conflicto. A priori, las fuerzas pueden parecer muy desiguales, pero un movimiento tan organizado y potente como es el independentista y soberanista catalán no se echará para atrás a las primeras de cambio. Antes de librar la lucha los que tienen el poder siempre parecen más poderosos, pero la lucha hay que librarla. El 1 de octubre, en numerosas escuelas y centros de votación la gente estaba determinada a votar y a aguantar la represión. Puedo explicar, como anécdota personal, que en mi colegio electoral se anunció durante la mañana que se acercaba la policía. Había una cola de unas 500 personas, gente mayor, padres y madres con sus niños, jóvenes… nadie se movió, nadie hizo ademán de abandonar la cola, todo el mundo permaneció en orden, tranquilo y disciplinado. Esa determinación no ha retrocedido, si acaso se ha ampliado en respuesta a las medidas represivas. Sirva como ejemplo a la jornada del 3 de octubre frente a la represión del día 1, o las 200.000 personas que se reunieron en Barcelona el 17 de octubre, el día siguiente de la detención de “los Jordis”, o la manifestación del 21 de octubre. Cierto que la represión puede ir a más, que se podría detener al president de la Generalitat o a consellers del gobierno catalán, que podrían producirse cargas policiales indiscriminadas, que ante la enorme y repetida muestra de lucha pacífica pueden enviarse provocadores policiales y/o fascistas, pero esa lucha está por librar y es una lucha en la que también el gobierno Rajoy y el Estado tendrá que valorar hasta dónde puede llegar.

De momento, la mayoría de la Mesa del Parlament ha dicho que resistirá y que no se dejará arrebatar la soberanía que el pueblo le dio en las urnas. El president Puigdemont ha convocado sesión parlamentaria para esta semana, probablemente a la misma hora que se reúna el Senado en Madrid. La Taula per la Democràcia sigue en pie en contra de las medidas represivas y en contra de la aplicación del 155. Los sindicatos de TV3 y de la radio públicas se han conjurado para seguir defendiendo su profesionalidad y la libertad de expresión. Sigue en pie el movimiento de Escolas Obertas (Escuelas Abiertas) que fueron una herramienta imprescindible para la votación del 1 de octubre. En numerosos pueblos y barrios de ciudades se han ido conformando Comités de Defensa del Referéndum, que son tanto más amplios cuanto más unitarios y abiertos a la movilización y a las diferentes opciones políticas.

Hay otros flancos que expresan las dificultades políticas de las medidas tomadas por el gobierno Rajoy. Las alcaldesas y alcaldes del PSC de Santa Coloma de Gramanet, Terrassa, Granollers y Castellar de Vallés han denunciado públicamente la aplicación del 155. Nuria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma, ha dimitido de la Ejecutiva del PSOE. La diputada del PSC, Alicia Romero, ha declarado que se opone a la DUI (Declaración de Independencia) pero también al 155. Socialistas mallorquines piden que su senador se oponga al 155 en el Senado. José Montilla, ¿votará a favor de que se intervenga la Generalitat de la que fue president? En esta crisis política, el PSOE de Pedro Sánchez también ha ligado su suerte política inmediata a Rajoy, al plegarse completamente a sus exigencias. La alianza de los partidos dinásticos sigue incólume. Hasta la propuesta de una comisión para la reforma constitucional parece muerta aplicando el 155. Hace tan solo 3 meses, el PSOE decía que “nunca apoyaría la aplicación del 155” para afrontar la situación catalana. Poco ha durado su intención de aparecer como alternativa.

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’El País’ 7 julio 2017

En la complejidad de la situación, se perciben tres posibles escenarios:

a/ Puigdemont convoca elecciones antes del viernes 27 (parece poco probable, aunque haya quien la considere como una opción; Rajoy ya ha anunciado que ni eso impediría la aplicación del 155 y existen muchas dudas que esas elecciones cambiaran el panorama político catalán).

b/ el Parlament catalán proclama la república y el inicio de un proceso constituyente en la sesión que se ha convocado para esta semana (eso desataría una mayor represión por parte del Estado; el Fiscal General ya ha amenazado con la detención de Puigdemont si eso sucede, pero también un proceso de movilización y resistencia).

c/ el Senado acuerda aplicar el 155 y se abre un periodo de intervención del Estado que podría desembocar en unas elecciones convocadas desde el gobierno central (también de resultado incierto, incluso con la posibilidad de un boicot de las fuerzas independentistas y soberanistas).

Tejer alianzas

La lucha está por librar, pero tampoco hay duda de que la aplicación del 155 deja bien tocado al régimen del 78 y a la monarquía. Las fuerzas sociales transversales que hay detrás del movimiento catalanista, y en particular el 1 de octubre, representan la aspiración a un cambio político, a levantar una república catalana, mientras que por el otro lado la única respuesta es la represión, que una minoría gobernante amordace al resto y rompa definitivamente hasta la propia Constitución al tomar las medidas represivas que significa la aplicación del 155.

La defensa de la democracia pasa a primer término. La libertad de “los Jordis”, la lucha contra el 155 y contra la intervención de la Generalitat permite tejer las más amplias alianzas entre fuerzas independentistas, soberanistas y democráticas, tanto en Catalunya como en el Estado español. Son necesarias y urgentes. Son útiles y prácticas, como se ha demostrado en todas las acciones de carácter unitario que se han convocado.

Nadie puede ya negar la repercusión estatal e internacional del conflicto, solo hay que ver las portadas de los periódicos de todo el mundo. El PP, Ciudadanos y el PSOE pueden subirse a una ola de reacción patriótica, pero arrasar con los derechos democráticos en Catalunya es el anuncio de que pueden ser recortados en cualquier otro lugar, pero es también la posibilidad de iniciar un movimiento solidario y republicano en el conjunto del Estado. El grito de “No pasarán” se escucha a menudo por Catalunya. Tendrá que oírse también en el resto del Reino.

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El 155 es contra Catalunya, pero afecta a las libertades democráticas de toda la población del Reino de España
Miguel Salas - Sindicalista, del Consejo Editorial de Sin Permiso
22-10-2017

Miles de estudiantes se manifiestan a favor de la independencia en Barcelona:

AMEC se solidariza con la lucha que mantiene el estudiantado catalán

el país canario 26-10-2017

AMEC “condena la manipulación mediática con la que se pretende desvirtuar una lucha estudiantil ejemplar”

Desde la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), principal grupo de representación estudiantil en la ULL, saludan la lucha que han mantenido a lo largo de las últimas jornadas las organizaciones estudiantiles catalanes, por lo que trasladan su solidaridad y consideran “legítima” su implicación en el proceso de autodeterminación por el que se ha decantado la sociedad catalana.

Para el colectivo estudiantil canario, las organizaciones estudiantiles de Catalunya “han demostrado un profundo sentido de responsabilidad al convertirse en actores fundamentales en un marco político donde el alumnado se está jugando también su futuro”.

De la misma forma, AMEC “condena la manipulación mediática con la que se pretende desvirtuar una lucha estudiantil ejemplar, al tratar de enfocar la atención en hechos aislados y muy localizados que no son representativos de estas dos jornadas de huelga”. Aun así, la portavocía de AMEC no deja de señalar que “los piquetes informativos son legítimos y necesarios en un ámbito, el universitario, donde el profesorado se ha especializado en romper huelgas”.

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AMEC se solidariza con la lucha que mantiene el estudiantado catalán
el país canario 26-10-2017

A nuestras amigas del estado

Candidatura d’Unitat Popular, 18-10-2017.

Fueron semilla, somos memoria. Y sabemos que el régimen del 78 no es más que la herencia directa del régimen del 39, cementerio fascista construido sobre los sueños de aquellas que lucharon para construir el futuro en el presente. Fueron semilla. El régimen del 78 es la actualización necesaria de una ideología colonial y autoritaria, tal y como nos recuerdan cada 12 de octubre, y tal y como nos lo recordó aquél que recibió como herencia el deber de mantenerlo todo atado y bien atado. Somos memoria.

Lo que sigue, es un intento de compartir unos hechos, unas vivencias y unas oportunidades que nos han explotado entre las manos. Es un llamamiento a mirarnos, escucharnos y reconocernos, un grito que pretende llegar a todas esas personas que organizadas o no, son memoria. Un grito que urge a reconocer la magnitud de los acontecimientos que estamos viviendo, sufriendo, soñando. Un grito que reconozca que no sabemos, que estamos atónitas ante la emergencia de una dignidad colectiva que se ha apoderado de nuestras prácticas y de nuestros lemas, pero que nos trasciende y nos desborda, evidenciando nuestra autorreferencialidad y colocándonos ante nuestras propias contradicciones. Es un grito de auxilio para pensarnos juntas y responder colectiva y fraternalmente al enemigo, y a las oportunidades que compartimos. Es una invitación a ganar, a saltar por la ventana que hemos abierto en la Historia.

Soñábamos con la independencia para cambiarlo todo, y nos equivocábamos. Todo está cambiando ya. Lo vivido estas últimas semanas ha hecho estallar los soportes que le quedaban al estado en Catalunya, ofreciéndonos una realidad en la que los sueños van cogiendo cuerpo, cuerpos. Cuerpos que defendieron la dignidad y sufrieron la violencia y el miedo; cuerpos que se articularon por encima de banderas, fronteras e identidades, construyendo un vínculo social, un pueblo, que ha desconectado del estado y ha empezado a gobernarse a sí mismo.

Un cuerpo, un pueblo que ha sentido la desobediencia, desobediencia generalizada. Una desobediencia destituyente que se ha enfrentado al poder, agujereándolo y diluyéndolo en una malla de complicidades y de solidaridades, en el que el poder popular se ha hecho real, concreto, constituido. Poder popular materializado en la malla de los Comités de Defensa del Referéndum; de los cortes de carretera; de la ocupación de la universidad; de la defensa de los cientos de institutos y colegios electorales; de la huelga general que arrastró hasta a los enemigos de clase; de la unión entre la clase trabajadora y las asambleas de barrios y de pueblos. Un poder popular que fue capaz de parar la fuerza represiva de todo un estado y materializarse en más de dos millones de personas anónimas, desobedientes y rebeldes.

Hemos vivido una insurrección, una insurrección generalizada. Una insurrección constituyente con conciencia de sí misma. Una insurrección que puede ser profundizada al enfrentarla a la diversidad de opresiones y privilegios que nos someten, tal y como nos enseñan las compañeras zapatistas, kurdas, indígenas, migrantes y populares en proceso de emancipación. Nos encontramos ante la oportunidad de poner en el centro la vida y los múltiples procesos de liberación en el que estamos insertas, de construir un proceso constituyente que gravite en torno al poder popular materializado en la revuelta; un proceso constituyente que emane del conjunto y de la diversidad de las luchas de liberación presentes en nuestros territorios. Tenemos la oportunidad de cuestionarlo todo. De cuestionar el capitalismo, el patriarcado, el colonialismo y el racismo que padecemos, y del que también nos beneficiamos. Tenemos la oportunidad de disputar los supuestos consensos sobre la UE, el FMI, el BCE y el Euro. De poner negro sobre blanco que la Unión Europea no es más que una forma concreta a través de la cual el Centro subsume a las Periferias, tanto a las que están dentro de sus fronteras como las que están afuera, y que el Euro no es más que el brazo armado que facilita el intercambio desigual y genera dependencia. Tenemos la oportunidad de cuestionar la dominación hetero-patriarcal en todas y cada una de las estructuras políticas, económicas y sociales que se deberán construir. Tenemos la oportunidad de desalambrar el conjunto de relaciones coloniales y racistas sobre la que se asienta nuestra supremacía blanca. Tenemos la oportunidad de construir un proceso constituyente capaz de convertir en espacios de soberanía todas y cada una de las luchas que la constituyen.

La soberanía no es el estado, el gobierno o las fronteras, como bien nos lo ha enseñado Grecia. La autodeterminación es la materialización de la soberanía, un proceso con el que nos apropiamos de los medios de reproducción social, y que tiene como objetivo la producción ampliada de la vida. Es un proceso que se escribe en plural, soberanías, ya que abarca todas y cada una de las dimensiones que componen nuestra vidas compartidas, nuestras vidas colectivas. 
Es un proceso que viene de atrás, para ir muy lejos, que se cocina a fuego lento y se hace con las manos.

Las soberanías se concretan en el derecho de las personas y de los pueblos a la socialización de la economía, y que éste, tenga como objetivo la reproducción ampliada de la vida y la colectivización de los trabajos y de los beneficios tanto del ámbito productivo como del reproductivo.

Las soberanías se concretan en el derecho de los individuos, las comunidades y los pueblos a tomar sus propias decisiones sobre la generación, distribución y uso de energía, de manera que estas decisiones se ajusten a las circunstancias ecológicas, sociales y culturales de estas comunidades y pueblos.

Las soberanías se concretan en el derecho de las personas y de los pueblos a alimentos adecuados desde el punto de vista saludable y cultural, obtenidos a través de métodos ecológicos.

Las soberanías se concretan en el derecho de las personas de vivir, elegir y cambiar su identidad sexual libremente.

Las soberanías se concretan en el derecho de las personas y de los pueblos a vivir relaciones plenas e igualitarias independientemente de su lugar de origen, de su lugar social, de su identidad cultural, y a establecer y cambiar su lugar de residencia y de trabajo allá donde lo consideren más oportuno.

Las soberanías se concretan el derecho de las personas y de los pueblos a la planificación, gestión y disfrute colectivo de su territorio y de las relaciones socio-espaciales que se deriven.

Las soberanías se concretan en el derecho de las personas y de los pueblos a identificar y a crear todos y cada uno de los espacios de soberanía que estimen oportuno, y a constituirse y a reconstituirse tantas veces como les sea necesario. 
Sabemos, que las soberanías son antagónicas a los soberanos, a las opresiones y a los privilegios, y que cuanto más presentes y más temibles los sentimos, más cerca están de ser abolidos. Que la noche es más oscura justo antes de amanecer. Que lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer. Y sí, tenemos miedo. Porque somos memoria, tenemos miedo. Y sí, aquí estamos. Porque fueron semilla, aquí estamos. Lo que que solas no podemos, sabemos que juntas lo conseguiremos. Somos semilla. Sed memoria. #JuntesHoPodemTot!

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A nuestras amigas del estado
CUP Internacional
18-10-2017

(27 de octubre de 2017)